PUNTO DE PARTIDA
Operaciones críticas.
El cliente, una empresa española con más de 30 años en conservación de infraestructuras, dependía de analizar pliegos administrativos y técnicos para participar en licitaciones públicas. Aunque el equipo tenía experiencia, el proceso era manual, distribuido y lento: estudiar, sintetizar, cruzar criterios y redactar la oferta técnica requería hasta 14 días por concurso, limitando su capacidad de crecimiento.
La dirección identificó riesgos claros: perder oportunidades por falta de velocidad, comprometer calidad si aceleraban sin método y repetir esfuerzos al no capturar conocimiento previo. Además, la carga operativa hacía imposible escalar sin incrementar plantilla.
El objetivo era ambicioso: reducir drásticamente los tiempos de análisis, incrementar la productividad más del 50 % y aumentar ingresos al presentarse a más licitaciones con mejor consistencia. La IA se planteó como herramienta clave, pero la empresa entendió que implementar IA sobre procesos inconsistentes solo aceleraría el caos. Antes de aplicar tecnología, era imprescindible estandarizar.